La muerte perinatal es una pérdida dolorosa para los padres que la sufren, esta puede ocurrir durante el embarazo o en las primeras semanas del recién nacido.

Se estima que cerca de 2 millones de embarazos sufren una muerte fetal por año, siendo una cifra que se logra reducir con un sistema sanitario óptimo y un control médico constante.

Muerte perinatal ¿qué es?

La muerte perinatal se diagnostica cuando el bebé nace sin presentar síntomas de vida y este hecho puede ocurrir en alguna fase de la edad gestacional. Es decir, en la semana que se encuentre el feto en desarrollo. Un síntoma principal que puede presenciar la mujer embarazada, es la sensación de inmovilidad del bebé.

El apoyo y la comprensión durante este proceso es una fase importante en la vida de la pareja que lo transita. La mortalidad fetal comprende la muerte prenatal, (el feto se desarrolla hasta la semana 22) la muerte perinatal (ocurre en la semana 28 o los primeros 7 días de nacido) y la muerte neonatal, (luego del nacimiento).

Sin embargo, más allá de la fase donde se encontraba el embarazo, una muerte perinatal resulta una situación dolorosa y difícil para la pareja. Siendo necesario un apoyo extra durante los próximos meses.

Embarazo

Causas más comunes de la mortalidad fetal

No es posible identificar la causa de todas las mortalidades anuales, debido a que no existe ningún indicio que lo haya generado. Pero, este suceso solo ocurre el 10% de las causas generales de muerte perinatal y lo más recomendable es dirigirse a un centro de salud que cumpla con los recursos y la ayuda para prevenir esta experiencia.

Las causas que nombraremos a continuación se originan de complicaciones en el embarazo o en el parto y suelen ser las más comunes a nivel global.

Restricción de crecimiento fetal, donde el feto no puede alcanzar un crecimiento mayor debido a diversas alteraciones en la placenta, un alteración genética o el consumo de drogas que son nocivas para el crecimiento sano.

–  Malformaciones crónicas
– Anomalías genéticas
– Enfermedades maternas que le restrinjan al feto un crecimiento natural, como la diabetes gestacional, hipertensión o enfermedades autoinmunitarias.

– Alteraciones en el cordón umbilical
– Infecciones
– Un exceso o falta de peso saludable en la gestante
– Embarazos a una edad muy temprana o por el contrario, embarazos a una edad avanzada
– Complicaciones en el parto
– Deficiencias metabólicas, como falta de minerales o vitaminas para el feto debido a un problema más serio en la madre
– Desprendimiento de la placenta
– Hemorragias al momento del parto
– Hipoxia (falta de oxígeno)

Muerte perinatal según la semana de gestación o nacimiento

La muerte perinatal puede dividirse según la semana donde ocurrió la defunción del feto o bebé, según sea el caso:

Muerte temprana: La mortalidad fetal se sitúa entre la semana 20-26 de gestación

Pérdida fetal tardía: La pérdida ocurre entre la semana 28 hasta el nacimiento del bebé

Pérdida neonatal temprana: La pérdida ocurre luego del nacimiento del bebé y se sitúa en los primeros 7 días

Muerte neonatal tardía: Entre los 8 y 28 días del mes luego de su nacimiento

Un dato interesante, es que el 40% de las pérdidas por muerte perinatal ocurren durante la pérdida fetal tardía y la pérdida neonatal temprana. Es decir, en el parto o cerca de este. Y se pueden evitar con un personal médico calificado y un sistema sanitario acorde a las necesidades básicas.

Gestante subrogada

Preguntas frecuentes

¿Es normal que ocurra en mi primer embarazo?

No, no es conveniente ¨normalizar¨ la muerte perinatal bajo una paradigma concreto porque el cuerpo humano es un sistema complejo que reacciona de diferentes maneras, dependiendo de su estado interno. Es decir, bajo ciertas condiciones como el consumo de alcohol o una enfermedad específica se puede aumentar las posibilidades de presentar una muerte fetal pero no es una verdad absoluta.

Lo recomendable en estos casos es visitar al médico una vez confirmes el embarazo y mantener un control según el diagnóstico del especialista. También, llevar una vida saludable con el fin de aumentar las probabilidades de éxito

Recordemos que el feto se alimenta de lo que se nutre la madre y es primordial para su correcto crecimiento.

¿Existen factores que aumentan las probabilidades de experimentar una muerte perinatal?

Si, como mencionamos anteriormente. A continuación vamos a exponer algunos factores externos que pueden ser un desencadenante de una muerte perinatal:

  • Edades avanzadas al comenzar el embarazo
  • Obesidad
  • Consumo de drogas, alcohol o tabaco
  • Embarazo múltiple
  • Prematuridad
  • Falta de controles médicos

¿Cómo afrontar una pérdida perinatal?

Se tiene muchas veces estigmatizado que la mortalidad fetal es ¨culpa¨ de la mujer gestante y eso puede ocasionar que el dolor sea más fuerte en la población femenina. Por ello, es importante internalizar que no siempre es una causa personal porque juegan diversos factores a la hora de que ocurra una pérdida.

Siendo así, lo principal es vivir el proceso de duelo desde la aceptación y no desde la culpa. Y si pasados los meses quedan miedos o traumas respecto a volver a quedar embarazados, lo más recomendable es dirigirse a una terapeuta para apoyarse de una ayuda profesional y gestionar las emociones desde otro punto de vista.

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