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El cribado consiste en la realización de una prueba de diagnóstico genético para determinar la presencia de algún gen anormal o alteración cromosómica causante de determinada enfermedad hereditaria. Ahora bien, el cribado genético de los embriones a ser implantados en un tratamiento de fecundación in vitro (FIV), no afecta las probabilidades de que las mujeres tengan un bebé con éxito. Esto, a pesar del elevado costo que puede presentar este procedimiento de diagnóstico en las clínicas de fertilidad.

Las pruebas genéticas de preimplantación (PGT, por su sigla en inglés) pueden ser ofrecidas como un complemento en muchas clínicas de fertilidad, las cuales afirman que brindan mejores posibilidades de éxito en la maternidad, mediante el examen de embriones con anomalías genéticas.

Sin embargo, un estudio internacional que incluyó a cientos de mujeres de entre 36 y 40 años de edad, no encontró diferencias en sus posibilidades de dar a luz dentro de un año después de someterse a PGT. Los hallazgos, publicados en la revista Human Reproduction de la Universidad de Oxford, confirman las creencias de varios expertos en fertilidad, quienes aseveran que las clínicas privadas de fecundación in vitro a menudo “llevan a las parejas a dar un paseo” con procedimientos no basados en evidencia científica.

El cribado genético toma material de los óvulos en la etapa más temprana del desarrollo embrionario en procura de anormalidades en los cromosomas que transportan el ADN. Los humanos poseemos 23 cromosomas, y la presencia de más o menos cromosomas representa un problema común en las células sexuales a medida que avanza la edad, afectando a más del 50 por ciento de los óvulos en las mujeres mayores de 40 años.

Estas anomalías son la principal causa de aborto involuntario y una de las principales razones por las que algunos embriones producidos con FIV no conducen a un embarazo exitoso después de ser transferidos. Las PGT funcionan según el principio de que los embarazos de alto riesgo y los abortos involuntarios pueden minimizarse mediante la detección de estos embriones anormales antes de que sean implantados.

No obstante, la aplicación de pruebas genéticas de preimplantación, constituyen solo una opción dentro de una amplia gama de procedimientos complementarios coadyuvantes, pero frecuentemente son vendidas por las clínicas de fertilidad privadas, como necesarias para lograr los mejores resultados.

“Con demasiada frecuencia, las parejas que requieren tratamiento de FIV terminan haciendo ‘un paseo’ cuando se trata de una desconcertante variedad de pruebas no comprobadas y de tratamientos coadyuvantes”, afirma el profesor Jan Brosens, experto en obstetricia y ginecología de la Universidad de Warwick. “Este bien conducido estudio, fue diseñado para brindar a las parejas información clara sobre si las PGT mejoran las posibilidades de tener un bebé dentro de un año. La respuesta es no.”

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