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Un estudio desarrollado por el EMBL (European Molecular Biology Laboratory) ha develado un nuevo conocimiento en relación a lo que se creía hasta el momento que sucedía durante la primera división del embrión, al demostrar que los genomas materno y paterno permanecen separados. Además, se ha esclarecido el motivo por el que pueden acontecer los errores genéticos durante esta división que derivan en la interrupción del desarrollo embrionario.

En la fecundación, la unión del óvulo y el espermatozoide combina el material genético de ambos padres en una sola célula. En los mamíferos, incluidos los humanos, cada genoma parental se agrupa inicialmente en un pronúcleo separado. Para que se desarrolle el nuevo organismo, los dos genomas deben estar coordinados espacialmente para que la primera división embrionaria pueda crear dos células que combinen ambos genomas en un mismo núcleo.

Hasta hace poco, se pensaba que en la primera división del zigoto se producía el primer encuentro entre los cromosomas del padre y la madre.  Sin embargo, desde hace años, los investigadores del EMBL venían observado que en la primera división los materiales hereditarios procedentes del padre y de la madre ocupaban compartimentos nucleares separados. Adicionalmente, con determinada frecuencia se encontraban errores durante esta división que llevaban a la aparición de células con doble núcleo, pero no había sido posible proporcionar un mecanismo que explicara esta situación.

El objetivo inicial de los investigadores era observar el comportamiento de los genomas materno y paterno tras la fecundación, para así intentar determinar por qué se producen tales errores. Para ello, se diseñó una avanzada técnica microscópica que reduce la cantidad de luz a la que es expuesto el embrión y proporciona imágenes precisas sin comprometer su viabilidad.

 

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