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En muchos casos la concepción no siempre está respaldada por una adecuada planificación por parte de los futuros padres. Usualmente, la pareja se entera de su estado cuando ya se encuentra en la segunda o tercera semana de gestación. Antes o durante este período, la madre puede adquirir una enfermedad infectocontagiosa que puede afectar al bebé. A esto se la conoce como transmisión vertical.

Hoy en día es posible evitar estas afecciones si la pareja decide planear la concepción. La ruta más segura es comenzar con la toma de análisis y vacunas adecuadas para evitar casos complejos que se desaten en una pesadilla para el bebé en camino.

Pero ¿a qué tipo de enfermedades se les conoce como Infectocontagiosas? Entre este grupo se encuentra el Virus de Inmunodeficiencia Humana (VIH), conocido como una enfermedad que ataca al sistema inmunitario de la persona infectada. El sistema inmunitario es la defensa natural que el cuerpo posee para evitar microorganismos infecciosos, como bacterias, virus y hongos. Se transmite por vía sexual, a través de la sangre o de la madre al feto.

Otra de las enfermedades que entra en este grupo son las enfermedades crónicas como la Hepatitis C y la Hepatitis B, que también resultan muy comunes. Hepatitis significa, “inflamación del hígado”. Es altamente infecciosa, siendo de 50 a 100 veces más infeccioso que el VIH. Se transmite entre personas a través del contacto con la sangre u otros líquidos corporales. La diferencia entre la hepatitis C y la hepatitis B es que el virus persiste en el organismo por más de seis meses, y por lo tanto se hace crónica causando cirrosis y cáncer de hígado.

Si los futuros padres desean construir una familia con hijos, la calidad de vida y la prevención son factores que no pueden ser puestos en duda. Por estos motivos, el Centro Latinoamericano de Diagnóstico Genético Molecular asiste y orienta a las parejas en la programación de su embarazo.

El primer paso en esta planificación es conocer el estado de salud de la madre y el padre. A través de una muestra de sangre se puede detectar si la pareja presenta alguna enfermedad infectocontagiosa o no; a partir de este resultado la planificación del embarazo toma la ruta más segura. La asistencia profesional y calificada es clave para decisiones aptas y sanas. Por medio de análisis, cuantificación y lavado espermático se concibe una concepción segura.

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