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La congelación de los embriones y su implantación solo después de un mes, ayudaría a la recuperación de la mujer luego del tratamiento hormonal, aumentando significativamente la posibilidad de lograr un embarazo exitoso

Un nuevo abordaje en el proceso de la fecundación in vitro puede brindar a las mujeres más de un 50/50 de probabilidades de quedar en embarazo en la primera vez que se someten al tratamiento.

Expertos de la Universidad de Cambridge, en el Reino Unido, descubrieron que congelar los embriones y esperar por lo menos un mes antes de realizar la primera implantación, ayuda a que el cuerpo de la mujer se recupere luego de la primera etapa del tratamiento de fertilidad.

Una clínica del NHS (Servicio Nacional de Salud del Reino Unido) se ha convertido en la primera institución médica en adoptar rutinariamente este procedimiento para los tratamientos de FIV, después de que un primer ensayo evidenciara el aumento en las tasas de embarazo en más del 50%.

Generalmente, las mujeres sometidas a FIV transfieren un embrión fresco al útero en la semana posterior a la extracción de los óvulos. Sin embargo, según el estudio realizado por la clínica perteneciente al Cambridge University Hospitals Trust, este aumento en las tasas de éxito representa que las parejas pueden comenzar el tratamiento de fertilidad con la certeza de que es más probable tener éxito que fracasar.

La técnica dio como resultado un embarazo el 62% de las veces, en comparación con el 41% de embarazos antes de su implementación. Esto representa casi el doble de la tasa promedio de 36% para el uso de embriones frescos, según las cifras de la Autoridad de Fertilización Humana y Embriología del Reino Unido.

El embriólogo consultor Stephen Harbottle de Cambridge IVF, quien dirigió la investigación, afirma que es el desarrollo más emocionante que ha presenciado en sus 25 años de experiencia:

«La mayor angustia con un tratamiento de fertilidad siempre ha sido que este tiene más probabilidades de fracasar que de tener éxito. Lo que hemos estado realizando durante años es colocar al mejor embrión en el peor entorno, por lo que al ser muy bien intencionados, podríamos haber estado frenando las tasas de éxito durante años».

Por lo general, a una mujer sometida a FIV se le administran hormonas para estimular la producción de alrededor de diez óvulos en un mismo ciclo. Estos óvulos se cultivan, se fecundan con esperma y se dejan desarrollar como embriones antes de que uno de ellos se transfiera al útero. Cualquier embrión restante que quede puede congelarse para su uso posterior.

Los médicos de la clínica notaron que las tasas de éxito eran más altas cuando se usaban estos embriones congelados en lugar de los recién implantados. Así, decidieron explorar más a fondo el proceso, conocido como Transferencia de Embriones Congelados (FET, por la sigla en inglés), que ya se viene utilizando en Norteamérica y Escandinavia.

Durante 2017 fueron inscritas 147 mujeres, de entre 24 y 45 años, para participar en un programa piloto de 18 meses de duración, en un proceso para congelación de todos sus óvulos para ver cómo se afectaban sus posibilidades de fertilidad. Como resultado, el 62% de las mujeres quedó en embarazo, con mejores tasas de éxito para las mujeres de todas las edades.

A partir del estudio, los investigadores han deducido que el aumento en las tasas de éxito se debe en gran parte a que se permite que el cuerpo de la mujer regrese a la normalidad después del tratamiento hormonal, el cual puede crear un ambiente hostil para el embrión.

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